
«Atentado contra la Gravedad»
Las ballenas son seres extraordinarios, que cautivan por su tamaño y majestuosidad, en particular me encantan, justo hace poco publiqué el artículo Ballenas, mamíferos de gran calibre, pero recientemente el foco vuelve a estar ellas pues un amparo inédito en México, busca reconocer derechos a las ballenas ante el avance de un megaproyecto gasífero en el Golfo de California.
Una coalición de organizaciones busca que la justicia y autoridades mexicanas reconozcan a estos cetáceos como sujetos de derechos ante las amenazas que representa la potencial puesta en marcha de una instalación gasífera en el llamado «Acuario del Mundo». La organización Nuestro Futuro A.C., que acompaña el litigio de la defensa de las ballenas del Golfo de California, confirmó que un juez admitió la demanda histórica por la defensa de estos mamíferos marinos.
El «Acuario del mundo» es un ecosistema tan basto y uno de los oasis marinos de mayor biodiversidad del planeta. Sus aguas albergan hasta el 40% de los mamíferos marinos y un tercio de los cetáceos que existen, que incluyen especies endémicas únicas como la vaquita marina, en peligro de extinción.
La demanda representa a las más de una decena de ballenas migratorias y residentes permanentes de su hábitat, como la ballena azul, la gris, la jorobada y el rorcual común, especie que sería altamente impactada por este proyecto pues según estudios científicos, es la que más muere por choque con barcos. De acuerdo con un informe elaborado por la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) y la Energy and Environment Research Associates (EERA), el incremento del tráfico de buques metaneros en el Golfo de California tendría impactos graves y comprobables. La puesta en marcha del proyecto Saguaro supondría más de 600 escalas anuales de enormes embarcaciones, que se concentrarían en áreas donde habitan ballenas todo el año e incrementaría la probabilidad de colisiones graves y letales para los grandes cetáceos.
Además, la construcción de la terminal de gas elevaría de forma drástica el ruido submarino hasta frecuencias, como disparos certeros, que tendrían un impacto en la comunicación entre ballenas, que se llaman entre ellas para alimentarse, avisar de peligros, reproducirse y relacionarse. Las organizaciones advierten que la planta gasífera también introduciría especies exóticas invasoras derivadas de la descarga masiva de agua utilizada para balancear embarcaciones, como hongos, bacterias y algas oportunistas de origen asiático que, gracias a las condiciones ambientales y climáticas del Golfo, pueden comenzar a crecer y dispersarse fácilmente, alterando irreversiblemente los ecosistemas marinos y afectando a las especies nativas.
Otro de los puntos centrales de la demanda es la exigencia de que la Semarnat declare el Golfo de California hábitat crítico conforme a la Ley General de Vida Silvestre. “Si conseguimos declarar este lugar como santuario, reconocido con un doble resguardo jurídico, deberían negarse autorizaciones como la de Saguaro para garantizar la protección reforzada a ballenas y otras especies en riesgo”, destaca Nora Cabrera, abogada y directora de Nuestro Futuro A.C., una de las organizaciones demandantes.
El sitio abarca 244 islas, islotes y áreas costeras, y está conformado por las siguientes 12 áreas naturales protegidas que se distribuyen a lo largo de los mil 557 kilómetros de extensión del Golfo de California.
Según se denuncia, la empresa Pacific Limited, modificó de forma indebida una autorización de impacto ambiental emitida en 2006, “que originalmente era para un proyecto de regasificación y que, por lo tanto, no implicaba buques metaneros, entre otras consecuencias”. Por lo tanto, según la demanda, la nueva planta no cuenta con los estudios pertinentes para predecir sus posibles daños ambientales en el Golfo de California y es un atentado para esa zona.
De prosperar la demanda, sentará un precedente histórico en el país: especies y ecosistemas podrán defenderse en tribunales por el simple hecho de existir, fortaleciendo la justicia climática y el derecho humano a un medioambiente sano. Una batalla legal basada en el valor intrínseco de unos seres tan fascinantes como las ballenas, capaces de hacer llegar su canto a kilómetros y kilómetros de lejanía. ¿Lo escuchará la justicia mexicana?
Por esto! hoy las ballenas hablan en nombre de ese ecosistema que comprende todas las formas de vida, no solo con la naturaleza, sino también involucra a las personas que habitan esos territorios y a las personas que aprovechan los servicios que estos ecosistemas prestan. La frase «por el simple hecho de existir» es algo que nos tiene que quedar claro y debemos defender…